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“El Garito de Converse” quiere hacer ruido de verdad en Madrid. Y es que la marca, a través del espíritu rebelde de su campaña #GetLoud, ha invitado a todos a participar de actividades multidisciplinares con la idea de celebrar el caos del mundo más rockero. Por ello, tres artistas relacionados con el rock serán los protagonistas de las residencias temporales que tendrán lugar en esta pop-up store, mostrando su particular universo a través de carteles de conciertos, tatuajes o auténticas prendas rockeras. Uno de ellos es Gori de Palma, uno de los diseñadores más vanguardistas del país cuya curiosidad le llevó de un garaje de restauración de motos antiguas al mundo de la moda. Oscuro y provocador, dice inspirarse en la estética postpunk de los ‘80 y en el sonido de las bandas sonoras que dirigen el concepto de sus propuestas. A través de estos referentes, ha conseguido un estilo inimitable y personal que muestra el poder de sus impulsos más creativos. Su obra ha sido calificada como perversa y rompedora, algo que le ha convertido en una figura respetada en el mundo de la moda y en las salas de exposiciones. Ha colaborado con Swarovsky, Vans, American Apparel y sus trabajos han sido expuestos en el CCCB  de Barcelona y en el Círculo de Bellas Artes  de Madrid. Gori, que actualmente promociona su última colección, nos ha recibido en el Garito de Converse -donde hasta el 31 de octubre estará personalizando prendas- para hablarnos de sus referentes estéticos, la moda, el arte y la vida. A continuación, la entrevista completa.

 

¿Qué te llevó a pasar de las motos a la moda?

Ni siquiera fue algo planeado. Un día decidí cerrar mi taller de coches y motos en Mallorca e instalarme en Barcelona para pasar un año sabático. Una vez allí me di cuenta de que me apetecía aprender a hacer ropa como otro hobby más, para poder fabricarme mis propias prendas,  así que me apunté en una escuela de moda. Y me gustó tanto que seguí estudiando por dos años más. Luego me presenté a un concurso y lo gané. A partir de ahí me invitaron a Gaudí y todo fue muy rápido. Un día, de repente y sin pensarlo, tenía una marca de ropa y era algo que realmente me estaba gustando, así que me propuse hacerlo un poco más en serio y aquí estoy.

 

En tus colecciones hay una fuerte influencia musical, en concreto de la estética postpunk. ¿Qué bandas te han influido a la hora de trabajar y qué estás escuchando actualmente?

En cuanto a estéticas que me hayan influenciado, puedo decir que me inspiran mucho las subculturas. He hecho colecciones inspiradas en el punk, el post punk, los skins, los riders. Y, obviamente, toda la música que rodea a esas subculturas es la que sigo y esucho. De todos modos, lo que más me ha marcado es el postpunk, lo que se escuchaba en Berlín en los ‘80 o en la América de finales de los 70. Actualmente, estoy escuchando compulsivamente a Nick Cave. Podría decirte que estoy atravesando una época mucho más tranquila, escucho bandas de rock un poco más elegantes o cosas más suaves pero que no llegan a ser pop.

 

Has colaborado como asesor de vestuario para varias bandas musicales. ¿Con cuáles has disfrutado más?

He trabajado con Sidonie, Cuchillo, El Guisante Mágico y Andrés Calamaro, entre otros. Creo que el videoclip de Andrés, quizás por una cuestión de presupuesto, fue uno de los trabajos más completos y más bonitos que he hecho.

 

Ultimamente, sobretodo en el mundo pop, vemos a ciertos cantantes lucir prendas de diseñadores de vanguardia. ¿Qué opinas de ello?

Es algo que me parece muy positivo para los diseñadores, es una buena plataforma y un buen maniquí para presentar nuestro trabajo. Pero reconozco que hay gente que lo hace con más estilo y otra que va disfrazada. Por lo que a mi respecta, admiro más a aquellos que siguen manteniendo un estilo más auténtico y personal sin llegar a la parodia que se monta muchas veces con este tipo de colaboraciones.

 

¿Qué piensas de los bloggers de moda?

La verdad es que estoy muy aburrido de ellos, hay demasiados y la mayoría son malos. Pero reconozco que son importantes para mi trabajo y el de muchos otros diseñadores. Por supuesto, eso no quita que haya ciertos blogs muy bien hechos y con una buena selección de moda. Sin embargo, creo que en este ámbito sucede lo mismo que con las marcas de ropa o las bandas de música: al final hay mucha saturación y mucha paja. Y es una pena, porque eso al final desmerece el buen trabajo de algunos.

 

La moda, ¿en la pasarela o en la calle?

En la calle, siempre. Porque al final nace allí. Cualquier diseñador te dirá que observar lo que lleva la gente en la calle es su principal fuente de estudio, al menos para hacer una moda real que sepas que la gente va a comprar y va a llevar. No puedes crear una moda que no existe desde el aislamiento de tu estudio, porque probablemente el resultado sea más una performance que diseño de moda. En la calle siempre ves gente auténtica. Volviendo al tema de los blogs de moda, los que son buenos es porque se dedican a captar lo que se lleva, buscan gente muy personal y original y, en mi caso, me dan ideas de volumen, composiciones o siluetas. En síntesis, me llama mucho más la atención la moda de la calle que la pasarela.

 

¿Cómo crees que esta crisis que vivimos afecta a la moda? ¿Piensas que la moda podría servir como plataforma de denuncia social?

No soy de los que piensan que la crisis agudiza el ingenio, porque el dinero es vital para la creación. Sin dinero no puedes hacer nada. Pero sí que es verdad que de alguna manera u otra te ayuda a reciclarte, a reinventarte. En mi caso, me ha hecho dar cuenta de que sólo con la marca no era suficiente y me ha hecho plantearme otros trabajos, como el vestuario para publicidad, cine o videoclips, y el hecho de dar clases en escuelas de moda. Creo que es un modo de afrontar la crisis trabajando más pero teniendo diferentes fuentes de trabajo. En cuanto a la moda como plataforma de denuncia social, creo que podría suceder si lo hicieran los que lo tienen que hacer y tienen el poder. Porque en el caso de los diseñadores como yo no tenemos ese impacto que sería vital para provocar cierto tipo de despertar en la gente. Pienso que sería positivo que eso ocurriera desde las grandes marcas, pero desgraciadamente no va a suceder.

 

¿Crees que tu modo de trabajar ha cambiado respecto a tu primera colección?

Sí, mucho. De hecho, reniego un poco de mis primeras colecciones, quizás por haber pecado de novato o por falta de técnica. Pero a la vez me han ayudado a desarrollarme e ir formándome más y mejor. Sí que hay una diferencia notable con respecto a los acabados, los tejidos, la calidad, el patronaje. Además, en cuanto a los últimas colecciones, hago menos producción en serie y cada vez más prendas únicas. Digamos que afronto la marca y los diseños desde una visión más artesanal. La verdad es que ahora estoy muy entretenido comprado cosas muy viejas, tejidos antiguos, mantas y sábanas hechas a mano. En la nueva colección, por ejemplo, predomina la ropa militar con cosas que he adquirido en subastas y las mantas peruanas hechas con telares en los ‘60. Admito que son cosas que te limitan, porque cuando se acaba ese material ya no las puedes hacer más. Pero eso hace que te renueves todo el tiempo y es algo que me gusta.

 

¿Qué es el color negro para ti?

El negro es mi debilidad. Todas las motos que he hecho han sido negras, los coches también. Para mí es un color que es también un estado de ánimo. Es el color del rock y de la dominación sexual. Me siento muy identificado con él, y caracteriza casi todos mis gustos en cuanto a música, vestuarios y hobbies. Sobretodo porque el negro es atemporal. Puedes desarrollar una colección y llevar esas prendas 10 años después. Sin embargo, y como ya dije, mi última colección curiosamente no se basa en el negro, es militar y predominan los colores y  los tejidos envejecidos.

 

¿Qué te inspira?

Me inspira muchísimo el cine, sobretodo el italiano. Soy un fan de Fellini y Pasolini.  También me inspiran la música y los documentales sobre ella. Otra fuente de creatividad para mí reside en la literatura, principalmente la beatnik.

 

¿Qué te obsesiona?

Las motos, muchísimo.

 

¿Una prenda y un accesorio imprescindibles?

Pues para mí no hay nada más imprescindible que una cazadora de cuero y unos botines de tacón cubano. Creo que está claro que el cuero es una de mis texturas favoritas.

 

¿A quién te gustaría vestir?

A Nick Cave, sin duda.

 

¿Qué piensas del futuro?

La verdad es que es algo en lo que no pienso demasiado, casi no me lo planteo. Me organizo mi trabajo en vista a los siguientes dos o tres meses, pero más allá de eso nunca calculo nada. Sinceramente, no sé qué será de mí en el futuro.